Los patronos del ECYD

¿Qué son y quiénes son los patronos del ECYD?

Los patronos del ECYD son santos que, con su vida y testimonio, inspiran a los adolescentes a vivir con valentía, alegría y fidelidad su amistad con Cristo. Son modelos cercanos y actuales de cómo responder al llamado de Dios desde una edad temprana, siendo testigos del Evangelio en medio del mundo.

El ECYD tiene dos patronos

San José Sánchez del Río, adolescente mexicano mártir de la fe. A los 14 años dio la vida por Cristo en la persecución religiosa de México, gritando hasta el final: «¡Viva Cristo Rey!». Es ejemplo de valentía, entrega radical y amor firme a Jesús, incluso en medio del sufrimiento.

Santa Inés, adolescente romana que murió mártir a los 12 años por no renunciar a su fe ni a su amor a Cristo. Su pureza, fortaleza interior y decisión inspiran a vivir con coherencia y confianza la llamada de Dios, incluso frente a la incomprensión del mundo.

Ambos patronos acompañan al ECYD como amigos del cielo que interceden, guían y motivan a cada adolescente a decir con su vida: «Jesús, contigo quiero ser apóstol».

Amores del ECYD

AMOR A MARÍA
EN EL ECYD

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a la Santísima Virgen María como su Madre (cf. Jn 19,27), con detalles filiales y con ternura, confiándose a su cuidado e intercesión1 y buscando imitarla en sus virtudes.

AMOR A CRISTO

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

Por ello, el adolescente del ECYD busca amar apasionadamente a Cristo como a su mejor amigo, con fidelidad y generosidad. Este amor se alimenta de la Eucaristía y del Evangelio, y se cultiva en la vida de gracia y en la oración.

AMOR A LA IGLESIA Y AL PAPA EN EL ECYD

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a la Iglesia sintiéndose parte viva de ella y colaborando en su misión evangelizadora; y al Papa, Vicario de Cristo, conociendo y difundiendo sus enseñanzas y secundando sus iniciativas.

Amor al prójimo
y al ECYD

El amor nace como respuesta a la experiencia de ser amado (cf. 1Jn 4,19).

Por ello, el adolescente del ECYD busca amar a su prójimo (cf. Lc 10,27-37) viviendo la caridad y colaborando ardientemente con Cristo para que todos encuentren en Él la plenitud de sus vidas y se salven (cf. 1Tm 2,3-4). Igualmente, el adolescente del ECYD busca amar al ECYD como un don personal recibido de Dios para encontrarse con Cristo, crecer en la amistad con Él y ser su apóstol junto con sus amigos.